El naufragio de la salud en Colombia

Es común ver en tv, en periódicos, en redes sociales, e incluso escuchar dentro del núcleo social y familiar comentarios y quejas respecto a la seguridad social en Colombia.
En todos los casos se muestra la inconformidad e impotencia frente a la ineficiencia de la atención en los centros de salud. Diariamente, se evidencian fallas en los hospitales, falta de implementación de equipos de trabajo y personal especializado para los mismos, negligencia y desinterés para con los usuarios y muertes de niños, adultos y ancianos por no tener nada que ofrecerles.
Entonces, surge el interrogante del ¿Por qué o cuáles serán las causas que imposibilitan la calidad de la salud en Colombia?
Se sabe de antemano, que la corrupción ataca todos los sectores, tanto públicos como privados y la salud no es la excepción. Existe esa ambición por parte de los que tienen poder en el servicio, de apropiarse o hacer torcidos con parte del presupuesto designado para la salud, se aprovechan de su posición para tomar este derecho propio del ciudadano y convertirlo en un negocio o producto comercial, del cual pueden sacar provecho, indiferentes de lo que sus deseos egoístas ocasionan.
Se plasman casos de sobornos por grandes cifras, utilizados para mostrar una realidad en la que las prestadoras de salud cumplen su labor correctamente y sin complicaciones, cuando la verdad está totalmente alejada de este ideal. Esta ganancia de la corrupción, que beneficia a unos pocos y perjudica al resto de pueblo colombiano, ya sean del régimen subsidiado o contributivo de salud, minimiza notablemente un buen servicio social, dando lugar a pacientes que empeoran su estado en una camilla, a personas que no puedan recibir un cuidado especializado, al aumento de las tasas de enfermedades por no invertir en Programas de Aseguramiento, Promoción y Prevención y a que cada vez haya más vulnerabilidad en la sociedad.
Así mismo, Fernando Carrillo, procurador general de la Nación, reiteró que la “corrupción en la salud mata más gente que el conflicto armado” y que la Corte Constitucional, en varias ocasiones, ha debido asumir roles que no le corresponden debido a la “negligencia” de otras entidades…”. (Diario ADN)
Y así es, el sector salud perdió su diafanidad en el manejo de recursos y el control del flujo financiero, además de cometer abusos desagradables con sus beneficiarios, los cuales poco a poco van perdiendo la esperanza de recibir una asistencia diligente.
Por consiguiente, otro factor que influye en esta problemática y que va de la mano con la corrupción, es la mala administración.
Esta mala administración por parte de las Empresas Prestadoras de Salud (EPS), ha provocado las grandes deudas con los hospitales y clínicas del país, las cuales en consecuencia, dejan sin atención y sin servicio en múltiples ocasiones, a los ciudadanos que necesitan de sus prestaciones.
Es alarmante la ineficiencia en la administración y como ella alimenta la crisis en la salud, de igual modo, lo señala la vocera de la Mesa Nacional por el Derecho a la Salud, Carolina Carcho, “Nos preocupa que el gobierno no tenga soluciones estructurales para una crisis que viene siendo anunciada desde hace varios años. Esta crisis hospitalaria no es un tema nuevo para el ministro de salud. Hoy es más evidente porque no solo están en crisis los hospitales públicos sino que entran también los hospitales privados” (Periódico El Universal).
 Siendo así, ¿Cómo se espera la calidad? Si se siguen manejando los mismos esquemas obsoletos, que solo traen complicaciones y fallas en la salud. Esto no pasa desapercibido por nadie, incluso los medios de comunicación dan a saber múltiples casos relacionados con ello, con el fin de encontrar solución, sin embargo, resanan en uno que otro hospital pero el problema sigue vigente, y se seguirán presentando más situaciones de negligencia, de demora en otorgar citas médicas u otros servicios que necesitan ser agendados previamente, de formulación de medicamentos simples (acetaminofén, ibuprofeno, amoxicilina) que aunque no sean malas no son totalmente efectivos para enfermedades complejas y demás dificultades que impiden una buena asistencia. Incluso, ahora se manifiestan diversas tutelas contra las EPS por parte de los usuarios, por motivo de incumplimiento de los servicios que deben prestar, pues este resulta ser el único medio para que ellas desempeñen su labor.
Para concluir, la calidad de la salud en Colombia es una expectativa a la cual no será fácil llegar, debido a los inconvenientes ya mencionados, pero tampoco es algo inalcanzable. Debe verse como un proyecto a mejorar, que no puede hacerse a las carreras y por encima, pues del afán solo queda el cansancio. Puede llevarse paso a paso, corrigiendo los errores que no permiten una mejora, es decir, empezar una ardua inspección y seguimiento de manera que pueda controlarse de forma idónea y hacer vigilancia de las organizaciones del sector para no dar más paso a la corrupción, además es necesaria una buena gestión que garantice organización y eficiencia. En el momento que se implementan estas adecuaciones, la salud será renovada y no tendrán que verse más casos (o en menor cantidad, porque nada es perfecto) de muertes de colombianos por dejadez médica, ni protestas por una mejor salud, ni una tasa exponencialmente alta de enfermedades y así la salud será digna y competente como debe ser, con administración adecuada y transparente.


Escrito por:
Ingeniera Civil Liliana Contreras Contreras.



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